Genghis Tron - Dead Mountain Mouth

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No acostumbro a escribir artículos sobre un disco recién descubierto, prefiero cocer la música a fuego lento y mascar lo máximo posible sus matices. En esta ocasión no he tenido alternativa, mi encontronazo con Genghis Tron exige cuando menos un artículo-express, un medio de desahogo para tratar de superar el trastorno que me ha producido introducirme (sin querer queriendo) este álbum.

Pero antes de perderme en una retahíla de adjetivos sin sentido, voy a tratar de tranquilizarme e introduciros un poco en la banda. Aunque poco os puedo decir de una formación sobre la que es harto complicado encontrar información, un web esquelética que por no tener no tiene ni fotos promocionales, y un myspace en el que no aparecen los nombres de los miembros del grupo, no suponen fuentes fiables donde recabar datos. La banda está compuesta por tres músicos, y pensaréis “un trio: bajo, batería y un guitarrista que canta ”, pues no, un tal Mookie está al micrófoo, un tal Hamilton toca la guitarra y un tal Michael se encarga de los teclados. ¿La batería? ¿el bajo?, pues por lo que se puede leer en wikipedia, en directo usan el Fruity Loops y una caja de ritmos para interpretar sus temas. “Ah vale, pues son un grupo electrónico-ecléctico”, pues tampoco, se trata de grindcore. Parece una tomadura de pelo pero no lo es, estamos hablando de una banda de metal extremo que no tiene batería.



Pocas veces en mi dilatada carrera como crítico musical (criticando discos en mi casa y para mi mismo) me he topado con una bestia tan impactante, puro shock. Arrancas Dead Mountain Mouth y oyes como una extraña base electrónica se acerca a ti desde una lejana estepa, desde un lugar que yo personalmente no pensaba que existiera. Antes de que abras los ojos para ver lo que está pasando, estalla una estrofa de grindcore extremo, burro, burrísimo, contundente hasta límites inconcebibles. En medio del caos y la confusión el paraje se torna atmosférico y minimal hasta convertirse en una estampa trágica y conmovedora. ¿Qué está pasando aquí?.

La primera reacción que se tiene cuando se conoce el estilo que practican grupos como Nasum o Napalm Death es salir corriendo hacia el templo más cercano, sin embargo Genghis Tron conecta directamente con el cortex cerebral y te dilata las pupilas. Os lo dice alguien que no es aficionado a las corrientes ultra-rudas del metal.

Algo tiene que ver la introducción de la electrónica, pero ojo, no es electrónica industrial tipo Ministry, son bits básicos que incluso según que momentos te recordaran a bandas como Royksopp, Massive Attack o Bjork, pero por más que me esfuerce no voy a ser capaz de sintetizarlo con palabras. No estamos hablando de un experimento teórico para tecnócratas, no es un “vamos a mezclar el chotis con el doom a ver que sale”. Está todo tan integrado que puedo decir que sin duda es una de las bandas más compactas en cuanto a sonido que he oído nunca, un caos perfecto.

No es tarea fácil encontrar un estilo único, absolutamente inexplorado (por lo menos que yo sepa) y que sea capaz de mantener un hilo de emoción continuo, que durante escasos 30 minutos puede romper todas mis construcciones mentales sobre la música. Hasta mis emocionales han quebrado, porque señoras, este disco conmueve y jamás creí que un día acabaría la noche metido en mi cama escuchando un álbum de grindcore, o de Cybergrind como ya lo llaman.

Mike Patton es un genio haciendo locuras, pero muchas veces se queda en lo anecdótico, los discos de grupos como Phantomas son extraños y sorprendentes, pero faltos de continuidad, a veces se dejan el alma por el camino y los LP’s se descoyuntan. Sin embargo estos chicos no sacrifican su obra por la extravagancia, mantienen una emoción continua (muy extraña) construyendo y deconstruyendo las canciones una y mil veces en 3 minutos. La intensidad sobrecogedora no desciende ni un segundo en los 10 cortes, ni cuando surge de una amalgama de gritos y ritmos imposibles, ni en las ocasiones en las que sin saber cómo estás apresado por atmósferas y tempos puramente technófilos.

Si estáis buscando algo diferente, esto es el underground del underground. Para mí, un verdadero punto de inflexión. ¿Pero que transmite exactamente Genghis Tron? Eso es lo chocante, todavía no he sido capaz vertebrar mis sensaciones para poder saber, o explicar, la nube que me oprime por dentro cuando me dejo llevar por "esto".

Os recomiendo encarecidamente escuchar este Dead Mountain Mouth del tirón, sin pausas, y a ser posible con auriculares. Caben dos posibilidades, o bien os producirá una inmediata nausea, o se os desgarrarán las entrañas.

No sé si podré recuperarme...


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